El tipo de cambio ronda ese precio desde hace seis meses. Esa estabilidad favorece al comercio exterior, pero complica al resto de los sectores. Se siente el impacto en la actividad y la recaudación.

Entre octubre de 2025 y este abril se dio un fenómeno pocas veces visto en la Argentina: transcurrieron seis meses sin que el dólar se mueva. Al momento de las elecciones legislativas, la cotización en Banco Nación rondaba los $1400 para la venta, un valor similar al que se vio en los últimos días.
La apreciación real del peso, según calculó Adcap, ronda 10% en lo que va del año. Así, el tipo de cambio real revirtió la mitad de la depreciación (de 20%) que se registró en 2025.
“El Banco Central está reconstruyendo el ancla cambiaria en medio de un contexto global de aversión al riesgo. Tras la sorpresa inflacionaria de enero, el Banco Central está fijando implícitamente una banda estrecha entre $1350 y $1400″, destacaron los analistas de esa compañía.
La pregunta que aparece, en este contexto, es si la apreciación del peso es equivalente al atraso cambiario. En principio, los números de exportaciones parecen ir en contra de esa teoría, con ventas al exterior de energía y productos agroindustriales en récord. En cambio, hay otros sectores que requieren un tipo de cambio más alto para funcionar correctamente.
Rocío Bisang, economista de GMA Capital, se refirió a ese punto. “Hoy vemos una economía que va a dos ritmos distintos. Por un lado, están agro y minería, con una productividad que crece y que permite cierto grado de apreciación. Por el otro, sectores más vinculados a lo urbano, como comercio, construcción e industria, que continúan estancados y requieren un tipo de cambio más alto”, explicó.
El impacto del dólar barato en la economía
La situación actual tiene beneficios y perjuicios para la macro que van más allá de lo sectorial.
“El tipo de cambio real está en niveles similares a los del período 1993-1998, cuando estaba la Convertibilidad. Es un dólar que permite generar estabilidad en los precios de los bienes importados y los que se exportan, fundamentalmente, que son los que dependen de del dólar. Pero tiene un problema: genera un impacto productivo negativo en una economía como la nuestra que tiene un alto porcentaje de su producción industrial que depende del tipo de cambio", sostuvo Gonzalo Carrera, economista de Equilibra.
El analista indicó que no solamente los sectores menos competitivos tienen problemas, sino que las dificultades llegan a otros rubros, como la construcción. “Dado que el dólar está más barato, los costos de construir en moneda extranjera son muy altos, por lo tanto, no hay incentivos a la construcción privada”.
“Por la positiva un tipo de cambio bajo funciona como ancla para la nominalidad (inflación) y contribuye a la acumulación de reservas. Por la negativa, la apreciación contribuye a desincentivar la producción local, lo que se traduce en menos empleo, menos ingresos (ya en un contexto de deterioro de los salarios y cambio de precios relativos) y por lo tanto menos demanda, lo que afecta la actividad”, añadió Bisang.
Carrera, en tanto, alertó que al afectar la producción industrial y de los sectores que compiten con las exportaciones, cae la recaudación, tal como se vio en los últimos datos oficiales.
“Se termina dando un círculo vicioso donde se atrasa el tipo de cambio y la economía cae por menor competitividad de la industria y construcción. Por otro lado, se siguen bajando las retenciones u otros impuestos para ganar competitividad, pero hay que reducir el gasto en igual proporción para mantener el superávit fiscal. Ahí el Gobierno claramente tiene una tensión que yo creo que se puede se puede profundizar en la medida en que el dólar siga atrasándose”, advirtió.
¿Habrá corrección en el dólar?
Con todo, en Adcap consideraron que los riesgos de depreciación están contenidos en el corto plazo, principalmente por la fuerte oferta estacional de dólares proveniente del sector agropecuario.
“Dicho esto, existen dos advertencias importantes: los exportadores ya habían adelantado cerca de US$7000 millones en septiembre de 2025, y las recientes lluvias en zonas productivas clave están demorando la cosecha. Aun así, las expectativas de devaluación de corto plazo siguen moderadas”, afirmaron en esa compañía.
Fuente: TN