LA ISLA FM EN VIVO: CARGANDO...

Desde la ciencia, esta innovadora “pastilla del día después” eficaz y segura -acetato de ulipristal- ofrece una ventana de hasta cinco días para actuar frente a un embarazo no planificado. El nuevo consenso científico de la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción. Ya está disponible en todo el país

  El acetato de ulipristal, disponible por primera vez en Argentina, mantiene eficacia hasta 120 horas después de la relación sexual sin protección, a diferencia del levonorgestrel, cuya eficacia disminuye después de 72 horas

En la narrativa de la salud reproductiva, la anticoncepción de emergencia ocupa un lugar sustancial: es el tratamiento al que se recurre cuando otros métodos fallan o no estuvieron al alcance.

Desde una perspectiva científica -y no filosófica, ni moral- se trata de una decisión segura y eficaz frente a la posibilidad de un embarazo no planificado; con un impacto directo en la salud pública, especialmente en la prevención del embarazo adolescente.

Con rotundo respaldo científico, cualquier "píldora del día después" pone en relevancia la importancia de contar con información clara, acceso rápido y acompañamiento médico antes de pensar en utilizarla.

La anticoncepción de emergencia no es un concepto nuevo, pero sí lo es el método innovador que acaba de llegar a la Argentina: el acetato de ulipristal (UPA), una alternativa de tratamiento oral ya utilizada en Estados Unidos y Europa que ahora está disponible en el país.

Esta incorporación, anunciada por la Asociación Médica Argentina de Anticoncepción (AMAdA) se acompaña de un documento importante de rango nacional,  donde se actualizó la información y los desafíos que enfrenta la salud reproductiva.

En el mundo, las cifras hablan por sí solas: según detallan en el Consenso de anticoncepción de emergencia 2026 cada año se producen en el mundo 121 millones de embarazos no planificados, lo que equivale a un promedio de 331.000 por día.

La médica ginecóloga Silvia Ciarmatori, ex presidenta de AMAdA y jefa de la sección Planificación Familiar del Hospital Italiano, explicó a Infobae la importancia de detenerse frente al sentido real de la anticoncepción de emergencia. “Hay que aclarar de qué hablamos cuando decimos anticoncepción de emergencia, es básicamente la administración de un método anticonceptivo como única oportunidad cuando ha habido una relación sin protección o el método anticonceptivo ha fallado, como por ejemplo puede ser la rotura o salida de un preservativo o el olvido de la toma de alguna anticoncepción hormonal”.

En este sentido, la doctora Lorena Bozza, presidenta de AMAdA, señaló: “En todos los casos lo importante es actuar rápido”. Se trata, también, de un cambio fundamental en el acceso y la eficacia.

La llegada del acetato de ulipristal es un antes y un después

“La gran ventaja de este método es que permite que sea administrado hasta cinco días después de la relación sin protección o de la falla del método. Esto tiene que ver con su mecanismo de acción, que le permite actuar incluso en situaciones en que el aumento de la hormona LH, que desencadena la ovulación, ya se haya iniciado. En la práctica, esto se traduce en una mayor posibilidad de eficacia porque permite un tiempo de administración más prolongado para poder tener la acción anticonceptiva que necesitamos”, explica la ginecóloga Ciarmatori.

El nuevo consenso nacional de AMAdA no se limita a sumar un medicamento; también busca “revisar criterios médicos, desmontar mitos y aportar recomendaciones para situaciones de alta vulnerabilidad social y sanitaria”, señaló la doctora Daniela Faranna, ginecóloga en el Hospital Santojanni y vicepresidenta de la asociación.

Métodos disponibles en Argentina

 

Actualmente, el país cuenta con tres métodos de anticoncepción de emergencia: el dispositivo intrauterino de cobre (DIU-Cu), el levonorgestrel (LNG) y el recientemente incorporado acetato de ulipristal (UPA).

El DIU-Cu es la opción con mayor eficacia, con una tasa de protección superior al 99%. Puede colocarse incluso cuando la ovulación ya ocurrió y permanece activo como anticonceptivo regular hasta diez años.

Sin embargo, exige la intervención de un profesional, instrumental adecuado y consultorio, lo que limita su disponibilidad en situaciones de urgencia o en zonas con acceso restringido al sistema de salud.

El levonorgestrel (LNG) , disponible en el país desde hace años, se presenta como una pastilla de dosis única. Su eficacia es mayor cuanto antes se administre, y decrece más allá de las 48 o 72 horas luego de la relación sin protección. El LNG está incluido en la canasta de insumos del Ministerio de Salud, cuenta con cobertura en obras sociales y prepagas, y se consigue en farmacias a un costo accesible.

El acetato de ulipristal (UPA) se administra también como una dosis única, pero mantiene eficacia hasta 120 horas. La doctora Ciarmatori remarca una diferencia relevante: “En relación a la obesidad, y acá sí es importante marcar una diferencia con el levonorgestrel, las pacientes pueden tomar acetato de ulipristal como anticoncepción de emergencia, independientemente del peso o su índice de masa corporal, y la eficacia es muy alta. En cambio, con el levonorgestrel se ha visto un poco disminuida la eficacia para algunos estudios en mujeres que tienen más de noventa kilos, en otros en pacientes con un índice de masa corporal mayor de treinta”.

El UPA estará disponible por prescripción médica y ofrece una opción confiable, sobre todo cuando las alternativas convencionales ya no son efectivas o el acceso al sistema de salud se demora.

La doctora Daniela Faranna agregó: “El UPA funciona independientemente del estado hormonal previo de la paciente y en los casos que no tienen acceso inmediato al DIU de cobre como anticoncepción de emergencia”.

Por otra parte, la guía clínica nacional elaborada por AMAdA señala que ni el LNG, ni el UPA, ni el DIU-Cu actúan como abortivos: “Ninguno de los métodos de anticoncepción de emergencia recomendados actúa como abortivo. Su mecanismo se limita a evitar la fertilización o, en los anticonceptivos hormonales, a bloquear o retrasar la ovulación”.

Algo más que una molécula

Lo que distingue a los distintos métodos no es solo la molécula, sino su forma de actuar sobre el ciclo reproductivo. Para la médica ginecóloga Ciarmatori, la clave está en comprender cómo ocurre la ovulación y por qué el tiempo es tan determinante.

Así lo explica : “Para que suceda la ovulación, debe ocurrir previamente el aumento de una hormona que se llama LH, que es la hormona luteinizante. Este aumento se va produciendo desde treinta y seis horas antes de que ocurra la ovulación. El levonorgestrel puede actuar retrasando o inhibiendo el pico de LH, pero antes de que comience la elevación. Mientras que el acetato de ulipristal puede actuar incluso en situaciones en que el aumento de esa hormona, el pico de LH, ya se haya iniciado”.

Ciarmatori insiste en un punto que suele generar confusión: “Históricamente se denominó a esta estrategia como la pastilla del día después, generando confusión acerca del momento en que debía indicarse y del tiempo en que se podía dar. Hay que reforzar este concepto: aún con el levonorgestrel tenemos hasta tres días para poder indicarla, considerando que va a tener eficacia anticonceptiva. Y el gran beneficio del acetato de ulipristal es que se puede administrar logrando eficacia anticonceptiva hasta cinco días después”.

El consenso nacional multidisciplinario de AMAdA resalta que garantizar acceso universal y equitativo a la anticoncepción de emergencia es un derecho reproductivo fundamental.

Por eso, desde AMAdA recomiendan contar con anticoncepción de emergencia de antemano, sobre todo cuando se utiliza el preservativo como único método o se opta por opciones con mayor posibilidad de falla. La razón es directa: la eficacia disminuye con las horas y cada minuto puede ser decisivo.

Ciarmatori subrayó: “La información sobre la administración o sobre la anticoncepción de emergencia es muy importante que sea administrada no solamente por los profesionales que están a cargo de la atención de las mujeres, sino desde distintos ámbitos, inclusive desde la difusión periodística. La mujer debe conocer esta alternativa antes de que mantenga una relación sin protección o que tenga el accidente con el preservativo. Solo el conocimiento permite evitar el gran problema de los embarazos no intencionados, que tienen consecuencias a corto, mediano y largo plazo”.

Seguridad, mitos y realidades

La seguridad de los métodos de anticoncepción de emergencia y los mitos que los rodean son temas recurrentes tanto en la consulta médica como en la opinión pública. Las expertas coinciden en que la información científica es clave para desterrar prejuicios y temores infundados.

Ciarmatori es enfática: “Hay que desmitificar muchos conceptos folclóricos populares que se asocian a la anticoncepción de emergencia. Por ejemplo, que es una bomba hormonal que me produce alteraciones del sangrado menstrual, que me puede dejar infértil o que no se puede tomar más de una o dos veces en el año, porque si no es peligroso para la salud. Ninguna de estas afirmaciones es cierta, son completamente falsas".

Y suma: “No es una bomba hormonal, ni el levonorgestrel ni el acetato de ulipristal producen ningún impacto negativo en la salud. Puede ser utilizada por mujeres, incluso con patologías de diferente índole. No existen contraindicaciones. Ni siquiera en mujeres con antecedentes de cáncer de mama, trasplante renal o hepático, o patologías cardiovasculares quedan excluidas de su uso, porque son medicaciones con probada seguridad. Aún en pacientes con comorbilidades”.

Sobre el uso reiterado, Ciarmatori aclaró: “Tampoco es cierto que exista un número delimitado de veces que se pueda tomar. La mujer puede tomar anticoncepción de emergencia todas las veces que sea necesario, aunque esto implique tomar más de una vez en el mismo ciclo”. Faranna reafirma: “El UPA es seguro, no afecta la fertilidad futura ni produce daño si ya ocurrió un embarazo. No es abortivo, actúa antes de la implantación, inhibiendo la ovulación. Debe usarse lo antes posible, aunque mantiene eficacia hasta 5 días”.

En cuanto a los efectos adversos, la reacción más frecuente pueden ser alteraciones menstruales leves y autolimitadas, que no afectan la fertilidad a largo plazo. El único recaudo puntual para el UPA es evitar su uso en casos de insuficiencia hepática severa, asma grave bajo tratamiento con glucocorticoides orales y embarazo confirmado.

Grupos vulnerables y situaciones especiales

No hay duda: la anticoncepción de emergencia cobra especial relevancia para quienes atraviesan contextos de vulnerabilidad social, clínica o sanitaria.

Las adolescentes, las mujeres en período de lactancia, quienes viven con obesidad y las víctimas de abuso sexual enfrentan muchas veces barreras adicionales para acceder a información y métodos seguros. El consenso nacional de AMAdA advierte que más de la mitad de los embarazos en adolescentes de 15 a 19 años, y hasta el 70% en menores de 15, no son intencionales.

Por eso, la doctora Ciarmatori recalca la clave de anticipar y facilitar el acceso, sobre todo en quienes recién inician su vida sexual: “Siempre enfatizamos la importancia en las adolescentes porque recién se están iniciando en su vida sexual y esa inexperiencia hace que ocurran más frecuentemente accidentes. Lo que tenemos que evitar es el gran problema de los embarazos no intencionados, que se asocian a problemas obstétricos y neonatales, pero también a consecuencias sociales para la joven adolescente que queda embarazada”.

La guía clínica es clara: la edad no es contraindicación médica para indicar anticoncepción de emergencia y recomienda suministrarla por adelantado cuando sea posible. Faranna aporta en este sentido otro dato de la realidad: “Muchas pacientes, especialmente adolescentes, no consultan inmediatamente por vergüenza, desconocimiento o falta de acceso”.

La ginecóloga Ciarmatori aclaró: “La mujer que está amamantando puede utilizar sin ningún tipo de problema la anticoncepción de emergencia con acetato de ulipristal o incluso levonorgestrel, porque esto no va a afectar ni la calidad ni la cantidad de leche. Aunque se considere que pudiera pasar algo a través de la leche materna, no afecta en nada al lactante. O sea que ni para la mujer ni para el lactante esto confiere algún tipo de riesgo”.

En situaciones de abuso sexual, la urgencia es absoluta. El equipo de salud debe ofrecer anticoncepción de emergencia de manera inmediata, incluso antes de la toma de muestras forenses. Ciarmatori subraya: “Contar con anticoncepción de emergencia es clave en los casos de abuso sexual, más allá de toda la batería de otras medicaciones que se hace para la prevención de infecciones de transmisión sexual. Es fundamental evitar el embarazo no intencionado. Con la administración de UPA podemos tener una mayor eficacia y lograr con más seguridad este objetivo”.

Anticoncepción de emergencia y autonomía reproductiva

El acceso a la anticoncepción de emergencia no solo impacta en la salud, sino que es un pilar de la autonomía reproductiva y el derecho a decidir sobre la propia vida.

Para la doctora Ciarmatori, “la posibilidad de elegir cuándo y cuántos hijos tener es una dimensión central de la libertad personal: “Y para eso es fundamental poder contar con los métodos anticonceptivos que la mujer, en este caso, desee, que sean de su preferencia, que estén de acuerdo a sus valores y sin lugar a dudas, la anticoncepción de emergencia entra dentro de ese abanico de opciones de autonomía reproductiva”.

La llegada del acetato de ulipristal a la Argentina es celebrada por las especialistas. “En Argentina hace mucho tiempo que la veníamos esperando. Celebramos poder contar hoy en día con esta alternativa anticonceptiva. Esperemos que también esté pronto disponible dentro del sistema público de salud”, dice Ciarmatori. Faranna destaca el impacto que puede tener la incorporación del UPA en el país: “La incorporación del UPA puede tener un impacto muy significativo. Es un anticonceptivo de emergencia muy esperado y ampliamente utilizado en muchos países. Mejora la eficacia de la anticoncepción de emergencia, reduce el riesgo de embarazo no planificado, especialmente en situaciones de vulnerabilidad. Pero, sobre todo, tiene un impacto en la autonomía reproductiva: permite a las mujeres y adolescentes tomar decisiones más informadas y efectivas, incluso cuando el acceso al sistema de salud es tardío o limitado”.

El consenso de AMAdA insiste en que la expansión de la venta libre de anticonceptivos de emergencia no incrementó conductas de riesgo, sino que mejoró el acceso, redujo costos sociales y fortaleció el derecho a decidir. Para las expertas, sumar alternativas y derribar barreras es la forma de garantizar que la autonomía reproductiva sea un derecho efectivo y no una promesa lejana.

Fuente: Infobae