Investigadores proponen usar genética para detectar riesgos, adelantar controles y mejorar la chance de cura, también en cáncer infantil.

En el marco del Día Mundial del Cáncer y del Cáncer Infantil, y ante un panorama regional donde la detección tardía limita las probabilidades de éxito de los tratamientos médicos, investigadores del Conicet en Latinoamérica proponen un cambio de estrategia hacia la medicina anticipatoria.

Febrero cuenta con múltiples fechas que invitan a reflexionar sobre esta enfermedad, sus variantes y de qué manera afrontarla. Ya en el 2025 el Observatorio Global del Cáncer (Globocan) proyectó que cada segundo se diagnostican unos 35 nuevos casos de cáncer en el mundo. De acuerdo con las mismas fuentes estadísticas, en la Argentina se detecta 1 caso nuevo cada 4 minutos, aproximadamente. Si bien algunos tipos de cáncer no tienen cura, este año arrancó de manera esperanzadora para la ciencia. Recientemente, un equipo de médicos de España, liderados por el doctor Mariano Barbacid del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), logró eliminar en ratones el cáncer de páncreas más común. Lo hizo con una terapia combinada de tres fármacos que evita la aparición de resistencias y sin efectos secundarios importantes.

Este año empezó de manera esperanzadora para la ciencia

Sin embargo, hoy en día y para el común de la población la herramienta más efectiva para afrontar esta enfermedad es la medicina anticipatoria que puede obtenerse de la mano de la genética. Se estima que entre el 5 por ciento y el 15 por ciento de los casos de cáncer poseen un componente hereditario determinante pero las variantes genéticas también señalan susceptibilidades pudiendo estimar el riesgo en un alto porcentaje de los casos. Nuestro objetivo central es una reestructuración de la estrategia sanitaria regional para actuar previamente al desarrollo del cáncer, entendiendo que la prevención constituye la defensa más efectiva disponible. Así, estas herramientas permiten el estudio de más de 700 mil variantes genéticas para detectar predisposiciones específicas. El conocimiento de estos datos facilita el diseño de protocolos de vigilancia que permiten intervenir mucho antes de la manifestación clínica de la enfermedad.

Cuáles son los tipos de cáncer más peligrosos

El cáncer de próstata es la patología más frecuente en hombres con más de 225 mil diagnósticos anuales, mientras que el cáncer de mama lidera en mujeres con 210 mil nuevos casos cada año. El científico también destaca el incremento del cáncer colorrectal y la letalidad del melanoma en países con alta radiación solar como Argentina. Pero el problema central radica en que la mayoría de estos casos se detectan en etapas avanzadas y esto limita las probabilidades de éxito de los tratamientos médicos. En ese sentido, el impacto de integrar herramientas de la genética en la práctica clínica es sustancial. En patologías de mama y próstata, por ejemplo, la identificación de un riesgo elevado permite anticipar el inicio de los controles diez años antes de lo estipulado por las guías generales, capturando anomalías cuando son casi 100% curables. Del mismo modo, una intervención eficaz en el cáncer colorrectal permite detectar y extirpar pólipos benignos antes de su transformación en tumores malignos.

En la lucha contra esta enfermedad, contar con información precisa y anticipada representa fundamentalmente tiempo de vida.