El documento definitivo, que abarca un cuarto del PIB mundial y más de 750 millones de habitantes, se concretará en Paraguay con la presencia de jefes de Estado y la expectativa de cambios significativos en los flujos económicos bilaterales

Tras asistir al Festival de Doma y Folklore de Jesús María, Javier Milei viajó este sábado a Asunción para ser parte del acto formal de firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).

El mandatario argentino y su comitiva viajaron a la capital de Paraguay para la firma del acuerdo de libre comercio entre ambos bloques, al tiempo que busca enviar una señal de respaldo a su par anfitrión Santiago Peña, quien en el mismo acto asumirá la presidencia pro tempore del Mercosur.

La rúbrica del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE se realizará a las 12 (hora argentina) en el Gran Teatro “José Asunción Flores” del Banco Central de Paraguay. Ahí estarán presentes el presidente Javier Milei junto a sus pares Rodrigo Paz (Bolivia), Yamandú Orsi (Uruguay) y Santiago Peña (Paraguay), quien oficia de anfitrión por ser el presidente pro tempore del Mercosur.

El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva es el único de los latinoamericanos que estará ausente. El mandatario fue quien más promovió la concreción del acuerdo en el último tiempo y, en el medio de sus tensiones crecientes con Argentina y (en menor medida) Paraguay, decidió armar una foto este viernes con los presidentes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo Europeo, Antonio Costa, en Río de Janeiro para consolidar el rédito político de esas gestiones.

Aunque estarán presentes los jefes de Estado (incluso el de Panamá, José Raúl Muliño, que se sumará al tratado pese a ser un país asociado del Mercosur), esta firma será hecha por los cancilleres de todos los Estados Miembro. Esto se debe a que, en el caso de la Unión Europea, los firmantes formales son los ministros.

Ahí la asistencia será completa. Estarán los cancilleres Rubén Ramírez Lezcano (Paraguay), Pablo Quirno (Argentina), Mauro Vieyra (Brasil), Fernando Aramayo (Bolivia), Mario Lubetkin (Uruguay) y Javier Martínez-Acha. Por parte de la Unión Europea, la firma recae en el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič.

¿Qué es el Acuerdo Mercosur-Unión Europea?

El acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad estratégica para ambos bloques, con el potencial de transformar el escenario geopolítico y económico global. Se trata de un pacto que abarca dimensiones comerciales, políticas y de cooperación, y que origina uno de los espacios económicos integrados más relevantes, con cerca de 745-780 millones de personas y alrededor del 25% del PIB mundial.

El tratado propone la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles bilaterales, la reducción de barreras no arancelarias y la unificación de regulaciones en áreas como inversiones, propiedad intelectual y estándares sanitarios y técnicos.

El acuerdo permitiría al Mercosur acceder de manera preferencial a uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo, lo que beneficiaría sobre todo a su sector agroindustrial y a la exportación de minerales, alimentos procesados y manufacturas agropecuarias. Para la Unión Europea, el acuerdo fortalecería su presencia en América del Sur y diversificaría sus proveedores estratégicos, especialmente en un contexto de competencia global creciente. Además, las empresas europeas podrían lograr un ahorro anual estimado en hasta 4.000 millones de euros por la reducción de derechos aduaneros, mientras que los flujos de inversión extranjera directa desde Europa hacia el Mercosur podrían duplicarse.

Hoy el intercambio comercial entre ambos bloques supera los 111.000 millones de euros, con Europa como un mercado clave para productos agrícolas sudamericanos, y el Mercosur como destino de maquinaria, automóviles, productos químicos y farmacéuticos europeos. Sin embargo, la relación no es simétrica y existen sectores vulnerables en ambos bloques. Las manufacturas del Mercosur, como textiles, calzado y metalmecánica, enfrentarán mayor competencia europea, mientras que la agricultura europea teme el impacto de la entrada de productos sudamericanos.

Entre los principales desafíos se encuentra la necesidad de superar obstáculos políticos y regulatorios, así como de articular políticas compensatorias y mecanismos de adaptación para mitigar el impacto sobre sectores sensibles y pymes. El cumplimiento de exigencias ambientales europeas en materia de deforestación, trazabilidad y derechos laborales también exigirá inversiones y adaptaciones productivas en el Mercosur.

La consultora ABECEB analizó en uno de sus informes especiales sobre el tema que el acuerdo tiene una fuerte dimensión geopolítica: 1) para la Unión Europea, el tratado sirve para reducir la dependencia de Asia y reforzar su influencia en América del Sur; 2) en tanto, el Mercosur podrá diversificar alianzas, reducir la dependencia de China y reposicionarse como actor relevante en el comercio global.

La viabilidad del acuerdo depende de la capacidad de ambos bloques para liderar el proceso en contextos de volatilidad política y presiones internas. En Europa, la oposición de algunos países mantiene en duda la ratificación plena, mientras que en el Mercosur la falta de una institucionalidad supranacional obliga a la ratificación individual de cada Estado miembro. Como alternativa, se contempla un Acuerdo Interino que permitiría aplicar de inmediato la parte comercial, aunque su entrada en vigor depende de la aprobación en el Parlamento Europeo y la ratificación de todos los países del Mercosur.