La línea “Evolución Radical” se sumó a la polémica que se generó entre las colectoras que participan de la compulsa chacarera y habló de proscripciones.- eldiariodecatamarca.com

A raíz de una serie de conflictos internos, la Junta Electoral de la Unión Cívica Radical (UCR) decidió dar de baja a las dos listas que competían en la interna por el departamento Valle Viejo. Ante este escenario, que deja al distrito momentáneamente sin candidaturas oficiales de este espacio, el tribunal del partido resolvió remitir todas las actuaciones al Juzgado Federal con Competencia Electoral para que tome una decisión definitiva.
El conflicto comenzó cuando Agustín Marchetti, apoderado de la lista “Colectora A – Radicales Unidos” (vinculada al exconcejal Carlos Luján), presentó un recurso tras ser sancionado por no corregir a tiempo una serie de irregularidades en las firmas de la alianza. En su apelación, Marchetti denunció un trato "discriminatorio", argumentando que la lista rival, "Colectora B" impulsada por Jessica Pacheco, presentaba exactamente las mismas fallas.
El comunicado emitido por Evolució Radical expresa:
Desde Evolución Radical expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo ante lo ocurrido en el proceso electoral interno de Valle Viejo.
Después de meses de trabajo para alcanzar consensos, integrar sectores y recuperar la participación, terminamos ante una situación incomprensible: había dos listas dispuestas a competir y la respuesta fue impedir la participación de ambas.
Esto no resuelve un conflicto. Lo agrava.
La Unión Cívica Radical nació para ampliar derechos políticos y hacer de la democracia una forma de convivencia. Por eso resulta particularmente doloroso que dentro del partido de la democracia se cierren las puertas a la participación y se prive a los afiliados de ejercer el derecho más elemental que tenemos para resolver nuestras diferencias: votar y elegir.
El planteo realizado por la Lista A fue claro: si existía una exigencia formal, debía aplicarse con el mismo criterio para todos. Pero también se sostuvo que cualquier defecto subsanable debía resolverse privilegiando la participación de ambas listas, no excluyéndolas.
El resultado termina siendo institucionalmente mucho peor: se impide que los afiliados decidan y se deja sin conducción partidaria al segundo distrito electoral de la provincia.
Esto también debe llamarnos a una reflexión más profunda.
Trabajamos para construir consensos porque creemos que el radicalismo necesita reencontrarse, recuperar confianza y volver a abrir sus puertas. Todo ese esfuerzo no puede quedar rehén del capricho de unos pocos ni de prácticas basadas en mentiras, engaños, difamaciones y calumnias.
Después nos preguntamos por qué se vacían los comités y por qué la gente se aleja de los partidos.
No podemos convocar a participar y después impedir que participen. No podemos hablar de renovación y resolver las diferencias entre cuatro paredes. No podemos defender la democracia hacia afuera y restringirla hacia adentro.
Lamentablemente, no es la primera vez que debemos recurrir a la Justicia para defender nuestro derecho a participar. Es la tercera vez. Confiamos en que, como ocurrió anteriormente, prevalecerán la participación democrática, la igualdad y el respeto por los derechos políticos.
El radicalismo tiene que recuperar su identidad, la confianza de sus afiliados y de la sociedad. Y eso empieza por respetar sus propios principios, valores e instituciones.
