La fuerte marejada sorprendió a turistas y locales durante las celebraciones de Año Nuevo. Autoridades advirtieron sobre oleajes de hasta 2,5 metros.

La típica celebración de Año Nuevo en la concurrida playa de Copacabana, en Río de Janeiro, Brasil, se vio opacada por una dramática situación luego de que una fuerte marejada golpeara a la costa y arrastrara a decenas de personas. Hubo más de 500 rescates y se activó un amplio operativo de emergencia.
La violencia del oleaje sorprendió a turistas y locales desde las playas desde la zona de Copacaban hasta Leme. La Marina de Brasil había emitido un alerta de marejada para toda la región, con previsión de olas de hasta 2,5 metros al menos hasta la mañana del jueves.
En Copacabana, las olas alcanzaron incluso a uno de los escenarios montados para el clásico espectáculo de Año Nuevo, lo que encendió las alarmas entre organizadores y autoridades ante el riesgo para el público presente. En Ipanema, los equipos de emergencia rescataron a un hombre que se estaba ahogando y debió ser trasladado en grave estado al Hospital Miguel Couto.
Según un informe actualizado de la Operación de Nochevieja del Departamento de Bomberos, hasta la mañana del jueves, se habían realizado 547 rescates en el tramo costero entre Leme y Copacabana.
También se informó que continúa la búsqueda del adolescente que desapareció en el mar la mañana del miércoles. El chico fue visto por última vez cuando se encontraba con su familia cerca del Puesto 2 en Copacabana. Allí, fue golpeado por una ola, se hundió y desapareció. Según el Departamento de Bomberos, las operaciones de búsqueda involucran aeronaves, motos acuáticas, equipos de buceo, botes inflables y drones.
“El mar no va a estar indicado para el baño. Tenemos olas de 2 a 2,5 metros, un mar con mucha energía, con muchas corrientes de retorno. La gente va a querer bañarse porque hace calor, pero la seguridad no se negocia. No se metan al mar. Vamos a estar con drones enviando avisos para que no insistan. El riesgo es real”, había advertido el teniente coronel Fábio Contreiras, del Cuerpo de Bomberos Militar del Estado de Río de Janeiro.
Pese a las advertencias sobre el riesgo extremo que representaba el mar en esas condiciones, varios bañistas decidieron ingresar al agua, por lo que el equipo de Defensa Civil de Río de Janeiro reforzó los operativos preventivos en la costa.
Solo en la playa de Copacabana trabajaban 170 agentes, seis grupos de trabajo, 20 puestos de salvavidas y equipos médicos en motos acuáticas. En todo el estado de Río de Janeiro, la corporación movilizó a 1500 agentes, con el apoyo de 360 vehículos, 250 embarcaciones, tres aeronaves y 13 drones, incluyendo drones equipados con reflectores y megáfonos para operaciones nocturnas.
La operación también incluyó tres puestos de Comando y Control y el despliegue de 38 nuevos puestos móviles de rescate marítimo en playas concurridas.
