Este viernes 4 de septiembre iniciaron las actividades en honor a la Madre del Valle bajo el lema “Lirio de los Valles, cuida a tus hijos”.- eldiariodecatamarca.com.ar

A 22 años de esa jornada en la que Catamarca sufrió un terremoto de 6,4 grados en la escala de Richter, y gracias a la sagrada intercesión de nuestra Virgen del Valle, no hubo que lamentar la pérdida de vidas como consecuencia del movimiento sísmico que ocurrió sobre el Valle Central.
El rector del Santuario Mayor y Catedral Basílica de “Nuestra Señora del Valle”, presbítero Juan Ramón Cabrera, dialogó con La Isla FM 107.9 y eldiariodecatamarca.com.ar, y sobre la fecha expresó que “agradezco profundamente a todos por invitar a participar de un nuevo aniversario de la protección de la Virgen del Valle sobre nuestra capital. Como bien lo señalan, no hemos tenido que lamentar víctimas fatales ni consecuencias desastrosas o angustiosas como las que lamentablemente se observan en otros países”.
En referencia al evento sísmico que marcó la vida de los catamarqueños que vivieron aquel episodio, el sacerdote remarcó el carácter milagroso de la protección divina: “Todo se lo debemos a la Virgen, aunque algunos puedan objetar o dudar, el hecho ocurrió, la protección estuvo. Hay cosas que no se explican por la ciencia ni por la simple razón, y a eso nosotros lo llamamos un milagro”. Sobre la protección que nuestra Virgen morena brinda sobre nuestra población, afirmó que “el manto sagrado de María Madre ha sostenido históricamente a miles de catamarqueños bajo su vocación maternal de cuidar, proteger y acompañar en momentos de adversidad”.
Con respecto al vínculo que los feligreses mantienen con su fe, el rector enfatizó que “es un momento para decir 'gracias', pedir perdón por las veces que no somos tan agradecidos o no estamos presentes en las cosas de Dios, y solicitarle que nos siga protegiendo, porque solos no podemos”.
El legado del Beato Mamerto Esquiú
La festividad mariana coincide, además, con las conmemoraciones dedicadas al Beato Mamerto Esquiú, al cumplirse el quinto aniversario de su beatificación. En el marco de un congreso donde se analizan sus escritos, su historia y su vasta contribución a la Patria, el Padre Cabrera puso de relieve la figura del ilustre fraile catamarqueño no solo como pastor, sino también como ciudadano ejemplar.
“Esquiú nos dejó un legado trascendental como santo y como ciudadano”, sostuvo el rector, al tiempo que reflexionó sobre el vínculo de la iglesia y la vida pública: “A veces se pretende separar drásticamente a la Iglesia del Estado, o se cuestiona la participación de los cristianos en la política. Sin embargo, muchos de nuestros dirigentes están bautizados. La Doctrina Social de la Iglesia compromete a buscar siempre el consenso, iluminar lo correcto e inspirar conductas basadas en valores universales como no robar y no mentir, preceptos presentes en todas las culturas”, finalizó.
