La cantidad de ejemplares fallecidos es inusual para esta época del año y encendió la alerta entre los investigadores.

Científicos investigan la muerte de decenas de ballenatos de ballena franca austral en playas cercanas a Puerto Madryn, en la provincia de Chubut. La mortalidad resulta inusual para esta época del año y la principal hipótesis apunta a una misteriosa bacteria.
Los primeros ejemplares muertos comenzaron a aparecer en junio y en los últimos días fueron encontradas decenas más de crías sin vida en playas, lo que encendió las alarmas dentro de la comunidad científica.
Según alertan, la mortandad de crías de ballena franca austral de este año podría romper todos los récords.
La principal hipótesis: una misteriosa bacteria
Una de las principales hipótesis apunta a una bacteria que produce una enfermedad llamada erisipela, motivo por el cual, durante las últimas semanas, equipos de investigación y organismos científicos llevaron a cabo necropsias, análisis histopatológicos y bacteriológicos sobre los ejemplares.
La erisipela en cetáceos, incluyendo ballenas y ballenatos, es una enfermedad infecciosa bacteriana producida principalmente por Erysipelothrix rhusiopathiae, un microorganismo que puede encontrarse en el ambiente marino y en la fauna asociada.
La infección puede afectar a una gran variedad de animales terrestres y marinos. En el ámbito de los cetáceos, se investiga de manera activa cuando se registran eventos de mortandad inusuales, como en el caso de Puerto Madryn.
Cuando la bacteria infecta a los cetáceos, puede desencadenar cuadros graves de salud, entre los que destacan lesiones cutáneas características, así como también septicemia e infección sistémica, donde la bacteria ingresa al torrente sanguíneo y se esparce rápidamente por todo el organismo, causando fallas multiorgánicas y provocando la muerte.
En ese sentido, los ballenatos o ejemplares jóvenes suelen ser los más susceptibles a sufrir las formas fatales de la infección por motivos de vulnerabilidad vinculados al desarrollo de su sistema inmune, factores ambientales o el estrés propio de la etapa de crianza.
Si bien todos los años se registran muertes de ballenatos, “particularmente esta temporada la mortalidad ha sido bastante alta”, advirtió Mariano Coscarella, investigador del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CONICET en Puerto Madryn, en diálogo con la agencia AFP.
De todas formas, la hipótesis sobre la bacteria todavía debe confirmarse con nuevos análisis. Hasta el momento, se enviaron muestras al Malbrán y a un instituto en Tandil. Según se informó, los resultados llegarían recién a fines de octubre.
