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Tras ser vista por última vez en una fiesta estudiantil, la desaparición de la joven se convirtió en el máximo símbolo de la lucha contra la impunidad. Esta tarde se realizará un homenaje religioso en su honor. -eldiariodecatamarca.com.ar

Este martes 8 de septiembre se cumple el 36º aniversario del femicidio de María Soledad Morales, la joven de 17 años asesinada en Catamarca en 1990 en un caso que marcó un antes y un después en la historia política y judicial de Argentina.

La investigación desnudó una densa red de impunidad y encubrimientos que involucraba a los denominados "hijos del poder" de la provincia, entre ellos, parientes del entonces intendente, José Jalil, y el hijo de un diputado nacional catamarqueño, Ángel Luque. El escándalo escaló a nivel nacional y tuvo como consecuencias las históricas "Marchas del Silencio" lideradas por la hermana Martha Pelloni, la intervención federal de Catamarca y la caída del gobernador por aquel entonces, Ramón Saadi.

Guillermo Luque fue condenado a 21 años de prisión por la Justicia recién en 1998 y Luis Tula, a 9 años. En la actualidad, ambos se encuentran en libertad tras cumplir sus penas, sin embargo, la trama de encubrimiento institucional nunca fue juzgada por completo.

El rol de las Marchas de Silencio

Las Marchas del Silencio, lideradas por la hermana Martha Pelloni y los compañeros de María Soledad Morales del Colegio Carmen y San José, marcaron un hito sin precedentes en Argentina. Su rol fue fundamental para romper el cerco de impunidad en Catamarca y cambió la forma en que la sociedad civil se organiza ante la injusticia institucional.

Las incesantes marchas lograron que un crimen,que tenía a “los hijos del poder” involucrados, se convirtiera en una causa nacional. La masividad y la insistencia de las marchas capturaron la atención de los medios de todo el país lo que impidió que el caso quedara en el olvido.

En una sociedad acostumbrada a protestas ruidosas o confrontativas, las Marchas del Silencio implementaron una resistencia pacífica implacable. Éstas consistían en caminar en absoluto silencio portando banderas, antorchas y fotos de María Soledad, que se convirtió en un símbolo de dignidad frente al abuso de poder.

Aunque en 1990 no se utilizaba el término jurídico "femicidio", estas marchas sembraron la semilla del debate público sobre la violencia machista y los crímenes contra las mujeres cometidos impunemente.De hecho, el caso es considerado como un antecedente directo de movimientos contemporáneos como la marcha del "Ni Una Menos".

Ada Morales: “para una madre no pasa el tiempo, es como si hubiera sido ayer” 

En una reciente entrevista para un medio nacional, Ada Rizzardo de Morales, madre de María Soledad, se refirió a los años transcurridos del crimen y afirmó:“Para una madre no pasan los años, todos dicen 36 años pero, de hecho, para una madre como que fue ayer todo. Todavía tengo todo lo que pasó, todo recuerdo como si hubiera ocurrido hoy”

En su habitación, Ada aún conserva intactos los objetos de su hija: su ropa, su uniforme escolar y los poemas que escribía.

Finalmente, Ada se refirió a un trabajo audiovisual junto a las excompañeras de su hija: "Me emocionó mucho porque vi cómo sus compañeras la defendieron, cómo hablaron, cómo era ella, dijeron la verdad realmente de cómo era mi hija".

Un homenaje religioso para mantener viva la memoria

Para mantener viva la memoria y exigir que este tipo de crímenes no se repitan, los familiares y allegados de María Soledad organizaron un homenaje religioso.Se trata de una misa en su memoria y por el eterno descanso de su alma.

Fecha y Hora: Martes 8 de septiembre a las 20:00 horas.

Lugar: Parroquia Nuestra Señora de la Merced, ubicada en la localidad de Villa Dolores, Valle Viejo

Bajo el lema “Tu recuerdo nos acompaña cada día”, la convocatoria invita a toda la comunidad catamarqueña a participar para honrar su legado de justicia.