Hasta el momento el oficialismo no reunía las firmas para insistir con la redacción original de la Cámara baja, que establecía un cerrojo institucional para dificultar la remoción de directores de la entidad monetaria.

Tras los cambios aplicados en el Senado, el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central pasará mañana a la firma en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, y hasta el momento el oficialismo no reunía las firmas para insistir con la redacción original.
Con la calculadora en mano, el plenario de las comisiones de Finanzas y de Presupuesto y Hacienda se reunirá este miércoles desde las 10 hs. Allí terminaría de definirse la cantidad de firmas que recibirá cada dictamen.
Pese a las negociaciones entabladas por La Libertad Avanza con aliados para volver al texto original, que establecía un cerrojo institucional con el requisito de una mayoría de las dos terceras partes de los votos en ambas cámaras para poder remover directores del Banco Central (de forma tal de blindar a la autoridad monetaria ante un eventual cambio de signo político y de rumbo económico), no ha habido avances sustanciales.
De esta manera, todo indica que se mantendría el criterio que estableció el Senado, que fijó una mayoría absoluta para remover funcionarios del Banco Central y además se atribuyó la exclusividad en la decisión, quitándole a Diputados la posibilidad de tener voz y voto en la integración del organismo monetario.
En caso de que emerja una voluntad mayoritaria para devolverle a la Cámara de Diputados intervención en la designación y desplazamiento de directores, aparecería una dificultad adicional: el Senado aprobó el pasado 24 de septiembre su propia versión de la reforma del Banco Central con 46 votos afirmativos y 22 negativos, es decir, una mayoría de dos tercios.
Para poder doblegar esa mayoría, Diputados tendría que recrear en el recinto una mayoría igual o superior, meta que le quedó lejos cuando se aprobó la media sanción el 26 de agosto pasado con 144 votos positivos, 102 negativos y 9 abstenciones.
Muy difícilmente el peronismo, el bloque opositor mayoritario, acepte introducir un cerrojo que, a futuro, en caso de acceder al poder, le impida designar sus propios funcionarios en la autoridad monetaria.
Detalles del proyecto
Al margen de los cambios en el mecanismo de integración del directorio y de las mayorías necesarias para incorporar o remover a sus miembros, el proyecto de reforma de la Carta Orgánica busca consolidar como principio rector la idea de "emisión cero".
De esta manera, la iniciativa elimina la multiplicidad de propósitos que estaba presente en la ley 26.739 de 2012, sancionada a instancias del gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, para pasar a un modelo de mandato único: la preservación del valor de la moneda, prohibiendo el financiamiento al Tesoro.
Para el presidente Javier Milei, la emisión monetaria es lesiva a los fines de este objetivo de preservación del valor de la moneda.
“Volver al mandato único implica principalmente reconocer la naturaleza monetaria de la inflación. La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta que conlleva una pérdida del poder adquisitivo del dinero. No debiera ser tarea del Banco Central ocuparse de otros objetivos”, se indica.
A través del proyecto, quedan prohibidos los adelantos transitorios al Tesoro, los préstamos a provincias, el uso de letras intransferibles, la conversión de utilidades en ganancias reales y la compra de títulos públicos en el mercado primario.
“De esta forma se remueven del elenco de atribuciones del Directorio las funciones de orientación del crédito hacia destinos determinados y las políticas crediticias diferenciadas, propias de la banca de fomento y ajenas a la misión de una autoridad monetaria, cuya persecución por la vía de la emisión o de la regulación distorsiva ha demostrado ser ineficaz para sus fines declarados y lesiva para la preservación del valor de la moneda”, explica el proyecto.
La idea de Milei es blindar la entidad y ponerla a salvo de eventuales distorsiones en caso de que cambie el signo político del Gobierno.
Según el Gobierno, no alcanza con sanear el balance del Banco Central en la actualidad si una gestión futura puede "volver a prender la maquinita" y generar inflación.
