El fenómeno climático del Super Niño podría modificar las condiciones para la reproducción del Aedes aegypti durante la temporada 2026-2027.

La llegada de un episodio denominado Super Niño con potencial de intensificarse durante la primavera volvió a poner en alerta a las autoridades sanitarias por su posible impacto en la circulación del dengue en Argentina.
Las lluvias abundantes y las inundaciones pueden favorecer la formación de criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad, aunque todavía no es posible determinar cómo evolucionará la próxima temporada epidemiológica.
De acuerdo con el informe publicado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), los modelos climáticos estimaban una probabilidad del 100% de que la fase de El Niño se mantuviera durante el trimestre comprendido entre octubre y diciembre de 2026. Además, las previsiones señalaban una tendencia a la intensificación del fenómeno.
Sin embargo, esto no significa que todas las regiones del país vayan a registrar las mismas condiciones meteorológicas ni que necesariamente se produzca una epidemia de dengue. La distribución de las precipitaciones, la temperatura, la disponibilidad de agua estancada y las medidas de prevención son algunos de los factores que pueden influir en la evolución de la enfermedad.
Cómo puede influir Super Niño en la propagación del dengue
El fenómeno de El Niño está asociado con cambios en los patrones climáticos que pueden provocar precipitaciones por encima de los valores habituales en algunas regiones. Cuando el agua se acumula en recipientes, neumáticos, macetas, canaletas y otros objetos, se generan condiciones favorables para que el mosquito deposite sus huevos y complete su ciclo de reproducción.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que las lluvias intensas y las inundaciones pueden contribuir a la proliferación de mosquitos transmisores del dengue, especialmente cuando quedan depósitos de agua después de las tormentas.
No obstante, la relación entre las precipitaciones y la cantidad de mosquitos no es directa en todos los casos. Un estudio de investigadores de la Universidad de Cornell, publicado en el Journal of Medical Entomology, observó que las lluvias también pueden arrastrar larvas y otras formas inmaduras de estos insectos. El Aedes aegypti, sin embargo, mostró una mayor resistencia a ese arrastre que otras especies.
Por lo tanto, una tormenta fuerte no garantiza que desaparezcan los criaderos. El riesgo dependerá de las condiciones que queden después de las lluvias y de la posibilidad de que el agua permanezca acumulada en los alrededores de las viviendas.
Cuántos casos de dengue se registraron en Argentina
El último Boletín Epidemiológico Nacional citado en el informe, correspondiente a la semana epidemiológica 39 y publicado el 13 de octubre de 2026, registró 999 casos sospechosos notificados desde el inicio de la temporada 2026-2027, de los cuales cuatro fueron confirmados.
Los contagios confirmados correspondían a personas con antecedentes de viajes internacionales. Tres casos fueron identificados en residentes de la provincia de Buenos Aires y el restante en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Hasta ese momento, el Ministerio de Salud no había confirmado casos autóctonos durante el período informado, aunque continuaban las investigaciones sobre otros episodios sospechosos.
Estos datos describen la situación epidemiológica registrada hasta la fecha del boletín, pero no permiten anticipar cuántos contagios habrá durante los próximos meses. Para establecer esa evolución será necesario observar la circulación viral, la presencia del mosquito y las condiciones ambientales en las distintas regiones del país.
La principal referencia reciente sobre la magnitud que puede alcanzar el dengue en Argentina es la temporada 2023-2024, cuando se registraron 583.297 casos confirmados y 419 fallecimientos, según el balance oficial citado en el informe.
Qué hacer en casa para evitar los criaderos
La principal medida de prevención consiste en impedir que el mosquito encuentre lugares donde reproducirse. Para eso, el Ministerio de Salud recomienda revisar periódicamente los espacios interiores y exteriores de las viviendas, en especial después de las lluvias.
Entre las acciones más importantes se encuentran:
Eliminar los recipientes que acumulen agua: dar vuelta, vaciar o descartar baldes, latas, botellas, neumáticos y otros objetos que puedan funcionar como criaderos.
Mantener tapados los tanques y depósitos: los recipientes destinados a almacenar agua deben permanecer correctamente cubiertos.
Limpiar las canaletas: retirar hojas y residuos que obstruyan el desagüe y permitan la acumulación de agua.
Cepillar bebederos y floreros cada dos o tres días: no alcanza con vaciarlos, porque los huevos del mosquito pueden quedar adheridos a las paredes internas.
Controlar patios, balcones y jardines: revisar macetas, platos, desagües y cualquier objeto expuesto a las precipitaciones.
Evitar las picaduras: utilizar repelente siguiendo las indicaciones del envase, vestir ropa que cubra brazos y piernas cuando sea posible y colocar mosquiteros o utilizar otras barreras físicas.
Estas medidas deben mantenerse durante toda la temporada cálida, incluso en períodos en los que no se registren casos confirmados en la zona.
La vacunación constituye otra herramienta para reducir el riesgo de dengue, aunque su aplicación se organiza de acuerdo con las estrategias y los criterios sanitarios establecidos por cada jurisdicción.
También es importante reconocer los síntomas de la enfermedad. Ante la aparición de fiebre y manifestaciones compatibles con dengue, se recomienda realizar una consulta médica y evitar la automedicación.
Por ahora, los datos disponibles no permiten establecer cuántos casos de dengue podría registrar Argentina durante la temporada 2026-2027. El fenómeno climático puede modificar las condiciones de reproducción del mosquito, pero no determina por sí solo la magnitud de un eventual brote.
