La investigación puso bajo la lupa a la tripulación, sus antecedentes profesionales y las condiciones de seguridad de la aerolínea.

El 31 de agosto de 1999, el vuelo 3142 de Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA) se preparaba para viajar desde Buenos Aires hacia Córdoba. A las 20:54, el Boeing 737-200 comenzó su carrera de despegue desde el Aeroparque Jorge Newbery.
A bordo viajaban 95 pasajeros y cinco tripulantes.
El avión aceleró, pero nunca logró elevarse. Atravesó el final de la pista, derribó una reja y salió del predio aeroportuario. Luego cruzó la avenida Costanera Norte, embistió un automóvil y arrastró una cámara reguladora de gas hasta detenerse sobre un talud de arena, donde quedó envuelto en llamas.
El accidente dejó 65 muertos y 34 heridos.
Pero la tragedia no quedó explicada únicamente por lo ocurrido durante aquellos segundos. La investigación posterior permitió reconstruir una cadena de errores y omisiones en la que el factor humano tuvo un papel central.
Los números de la tragedia
31 de agosto de 1999: fecha del accidente.
20:54: hora en la que comenzó la carrera de despegue.
Vuelo: LAPA 3142.
Ruta: Aeroparque Jorge Newbery - Córdoba.
Aeronave: Boeing 737-200.
Pasajeros: 95.
Tripulantes: 5.
Víctimas fatales: 65.
Heridos: 34.
Comandante: Gustavo Weigel.
Copiloto: Luis Etcheverry.
El avión nunca llegó a despegar
El Boeing inició la carrera con los flaps sin desplegar correctamente, una condición que impedía que la aeronave pudiera despegar de manera segura.
El sistema del avión detectó el problema y emitió una alarma visual y sonora.
La advertencia, sin embargo, no provocó que la tripulación abortara el despegue.
La caja negra permitió conocer qué estaba ocurriendo dentro de la cabina durante esos momentos. Las conversaciones registradas mostraron que los pilotos habían estado hablando de cuestiones personales durante una etapa en la que debían concentrarse en la operación.
La secuencia final registrada por la caja negra
