El creerse dueño de la verdad y pensar que no existe otra realidad, es la lógica en el pensamiento de las no más de 200 personas que se reunieron este fin de semana en Catamarca para plantear algunas cuestiones ambientales.
El esbozo de este escrito es centralmente cuestionar el planteo de estos grupos que se creen dueños de la verdad y no toleran otros pensamientos y desde una mirada netamente ideológica hablan de saqueo y lo más de grave: de contaminación, como si fuese una máxima legitimada y aprobada, es decir, como una verdad única.
Lamento a veces que estos grupos creen tener fuerza para avanzar sobre los que se les ocurra, como ser realizar una pintada frente al Obispado de Catamarca y decir que “Urbanc es empleado” de una empresa minera sin el más mínimo respeto por las instituciones.
Claro, es obvio, si alguien dice que la minería no es tan mala como la “venden” inmediatamente pasan a ser enemigos y Urbanc es eso, un enemigo amenazante para estos grupos que sólo saben de ideologías, pero si hubiese estado Elmer Miani en una Mesa de Diálogo Minero y Pachado (que él si colaboró para Luis Barrionuevo) cuestionado a la minería, los ambientalistas se conforman.
No voy a cuestionar “ideas” y creencias pero sí voy a cuestionar planteos sin fundamentos, confundiendo a la población y creyendo que la gente es mediocre. Estoy harta de los “discursos únicos”, y estos grupos tienen esas enunciaciones.
La gente debe darse cuenta que la lucha de estos grupos es atacar a la minería como símbolo de un modelo productivo que a ellos no les gusta. Cuestionar, no tiene nada de malo, pero sí hacerles creer al resto de la gente que su verdad es la única, sí lo es.
Abramos los ojos ante el planteo de los ambientalistas que detrás esconden una gran mentira. Buscan financiamientos para sus propios proyectos (miran un poco a Be.Pe).
Lic. Alba Espinosa
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