El viernes pasado, en horas de la mañana, se suscitó un curioso hecho frente mismo a Casa de Gobierno. Los protagonistas: Julio Molina, ministro de Servicios Públicos, y un estricto agente de tránsito.
Resulta que Molina, a bordo de un automóvil particular color gris, estacionó frente a la gobernación y se dirigió al edificio gubernamental. Minutos después, un agente de tránsito hizo sonar reiteradas veces su silbato, ya que el funcionario, amén de estacionar un vehículo particular sin identificación en un lugar prohibido, lo hizo obstaculizando la rampa destinada a personas discapacitadas.
Como el propietario no aparecía, el agente llamó a la grúa y labró la respectiva acta. Al tiempo que alguien, aunque tardíamente, le avisó de la situación al flamante funcionario, quien apareció en escena transformado de la bronca, exigiendo le sacaran el “cepo”, pero el “agentito” insistía en que él solo cumplía con lo que establecen las normas de tránsito. “Pero yo soy el ministro de Servicios Públicos, tenés que sacarme ya eso”. “Mire señor, yo solo cumplo con lo que dice la ordenanza. Ud. está estacionado en un lugar prohibido”. “Pero yo soy un ministro”. “Señor, ley pareja no es rigurosa”, cerró el acalorado dialogó el agente. Aunque no pasó mucho tiempo en que, tras varios llamados, llegó la orden de intendencia de sacar el cepo del auto de Julio Molina. |