Ayer fue la primera vez que Brizuela del Moral lloró en público y en una asamblea legislativa. Pero también su amigo y cuestionado funcionario Arturo Aguirre -quien asentía cada palabra del gobernador- se le cayeron algunos lagrimones, mientras Julio Cabur, quién lo denunció por la posible comisión del delito de “fraude a la administración Pública”, observaba la escena, tal vez pensando si esas lágrimas de Aguirre eran por la despedida de su jefe político o la posibilidad de tener que responder ante la justicia por las aparentes “macánacas” que contribuyeron a la baja performance del FCyS en las urnas el pasado 13 de marzo. De todos modos, Brizuela, que atinó a ver como el director de la OSEP se emocionaba hasta las lágrimas, parecía decir con su mirada “no llores por mí, Arturo”. |