En un rápido reflejo tras la caída electoral del 13 de marzo, 48 horas después el titular de la cartera de Gobierno le pidió al Gobernador que decretara la designación -con contrato de servicios- para la actual directora de Defensa Civil, el director de Administración de ese ministerio y hasta su propio hermano, entre otros.
Lejos de pensar en el juramento que un día le tomó el jefe de estado (“Juráis por Dios y estos santos evangelios desempeñar con lealtad y patriotismo, el cargo de Ministro de Gobierno y Justicia. ‘Si Juro’ -se escuchó decir, para Brizuela responder- Si así no lo hicieres, Dios, el pueblo de mi provincia y la Patria te lo demanden”) es que Luis Oscar Javier Silva, el pasado 15 de marzo, elevó una nota de estilo al gobernador Eduardo Brizuela del Moral solicitándole el pase a planta no permanente -con contrato de servicios- de varias personas, entre ellas actuales funcionarios de nivel jerárquico.
La actitud no se condice con la realidad de muchos empleados de la Subsecretaría de Obras y Servicios Públicos -entre ellos su propia madre-, del Agua y del Ambiente y Vialidad Provincial, que deben salir a la calle a pedir el cambio de revista.
En tanto Silva, a escasos metros del despacho del Gobernador y en su calidad de ministro político, hace acuse de recibo del golpe en las urnas y buscando seguridad para quienes hoy y desde hace muchos años ocupan un sitial de funcionarios jerarquizados, pide solo por ellos.
La lista remitida por el titular de la cartera de gobierno incluye -entre otros- a la directora de Defensa Civil, Gretel Galeano; al subdirector de esa repartición, Eduardo Galli; al director de Administración del ministerio, Juan Salado Greco; a Rina María Eugenia Burgos, su secretaria privada; y hasta su hermano, Diego Martín Silva, entre otros.
Falta conocer si la “lista de buena fe” remitida por Silva ya fue asentida por el jefe de estado y convirtió a los actuales funcionarios en empleados privilegiados del estado provincial. |